H. cumplió ayer nueve meses. Son tan diferentes mi peque (H) y mi chico (N). H. ya anda agarrado del sofá, mesa, etc. gatea por todos lados, se mueve muchísimo jamás puedo dejarlo solo sin estar pendiente de el, es un terremoto... a los seis meses le salieron los seis dientes que hoy día tiene. Desde muy pequeño tiene un control postural muy desarrollado, coge el chupete, balbucea muchísimo... parece que dice "ya está", "mamá"... Además, es muy simpático y risueño, tal y como digo es muy "agradecido" te corresponde cuando le dices alguna monería, si le haces cosquillas se ríe a carcajadas...
Sin embargo, mi chico (N) es una monería...siempre ha sido muy relajado y tranquilo, desde los dos meses y medio pasaba la noche completita dormido. En estos dos años y pico, se pueden contar con una mano las noches que ha dado malas. N era un bebé encantador, muy bueno, tranquilo, dulce... no hemos tenido ningún sobresalto por su comportamiento, nunca se ha metido nada en la boca, se ha subido a un lado peligroso, nunca he metido los dedos en enchufes... y a fecha de hoy sigue siendo muuuuuuy tranquilo, dulce, bueno y quiere muchísimo a H. se lo come a besos, aunque a veces hay algún que otro empujón, achuchón más fuerte de lo normal...
Tan sólo son 17 meses de diferencia entre ambos, sin embargo, desde que tenía H 6 meses ya comienzan a jugar juntos, N hace alguna gracia y H se parte de risa, hace un par de semanas que comienzan a jugar al pilla-pilla...
Todas las mamas siempre lo dicen, cada hijo es diferente... pero no pensaba que tanto.
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